Marco A. Garnica-Escamilla, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Jorge E. Ramales-Gijón, Unidad de Cuidados Intensivos, Hospital General Dr. Manuel Gea González, Ciudad de México, México David Guzmán-Villalobos, Servicio de Urgencias, Hospital Regional General Ignacio Zaragoza, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Ciudad de México, México Óscar M. Marín-Landa, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Jocelyn S. Alonso-Beltrán, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Eunice S. Vargas-Torres, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Raúl Carrillo-Esper, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Pedro A. Lomelí-Mejía, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Elvira A. Tamez-Coyotzin, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Elsa C. Laredo-Sánchez, Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados, Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Ciudad de México, México Jordana Lemus-Sandoval, Unidad de Cuidados Intensivos, Hospital General Dr. Manuel Gea González, Ciudad de México, México


Introducción: El paciente quemado se caracteriza por un profundo estado inflamatorio sistémico, así como aumento de la demanda metabólica. Este hipermetabolismo se observa en quemaduras graves con glucólisis acelerada, proteólisis y lipólisis que conducen a pérdida de masa corporal magra y tejido muscular. Para el monitoreo del estado catabólico se han intentado diferentes pruebas diagnósticas. La ecografía ofrece ventajas de accesibilidad y reproducibilidad para el seguimiento oportuno de pacientes con desgaste muscular en estado crítico. Objetivo: Se presenta una serie de casos de pacientes con quemaduras extensas y la utilidad de la ecografía para valoración de la atrofia muscular. Material y métodos: Se incluyeron cinco pacientes con quemaduras del 40 al 60% de superficie corporal quemada. Se midió el grosor del músculo vasto intermedio y recto femoral de manera diaria con ultrasonido lineal durante 15 días. Resultados: Mediante análisis de tendencia de los valores obtenidos de manera seriada, se observó disminución del 13 al 25% del grosor muscular en los primeros siete días respecto al día uno de valoración y del 18 al 35% a los 15 días. Conclusiones: Utilizar la ecografía muscular esquelética como herramienta complementaria en el seguimiento nutricional de los pacientes graves es una herramienta accesible y reproducible.



Keywords: Paciente quemado. Atrofia muscular. Ultrasonido.